viernes, 15 de marzo de 2013

Sobrevivir o Supervivencia


{¿La vida al cubo, al cuadrado o rodando en una vil rueda?}
Háms Tears

¿Existirá la ambivalencia? Seria cómo sí, involuntaria, cacofónica, incoherente, inconsciente e inocentemente se pensara que el hubiera existiera o aplicando el concepto a la terrenal vida mundana, que el mejor día de uno en la ídem, igual pudiesen ser dos, el peor y el mejor, peor aún, disfrutarlo, al menos evolutivamente hablando. Seria tan ilógico como si una escueta y llana oración compuesta de tres simples palabras pudiese provocar un océano de efectos, emociones que partieran, desde el fervor rayando en la devoción al terror extremo, provocando en el ente en cuestión un entreguismo total por auto sumisión.

El halcón peregrino, desde sus majestuosas alturas controla todo el panorama, hasta donde su agudísima vista alcanza. Desde sus dominantes alturas y correspondientes proyectivas perspectivas, se sabe y siente la definición de la perfección aérea. Su nombre, palabra por palabra, carácter a carácter, describen con fidelidad la exactitud de sus funciones vitales, que en realidad, en su caso son mortales. Ser peregrino lo hace tremendamente leal a su locación. Esto es: Que el animal en cuestión sólo cohabitará con su alimento, donde éste se encuentre o lo exista, por ilógico que parezca. Para que haya cazador se requiere presa, para que haya lo último, se requiere un hábitat sustentable, iniciando por lógica animal, un ciclo sin fin, que pareciera en principio, sin principio y sin sentido o razón alguna y que terminará siendo la función principal del vigilante citado.

Todos los seres vivos del universo poseen un natural instinto de supervivencia. Un mecanismo anti natural que desatará en el animal, toda clase de sustancias en forma de encimas, tales como las endorfinas, por ejemplo que mezclados con adrenalina, provocaran una poderosa y explosiva reacción, que le darán a la bestial víctima e inferior mente, un relámpago de lucidez. De la nada, miles de soluciones y salidas se multiplicarán en la cabeza del sujeto destinado a ser el sacrificado del día. Advertirá a su asechor a lo lejos y lo verá chiquito. Nadie como él, el botín, sabe a la perfección lo que es ver y vivir la vida al ras del suelo y nadie lo conoce mejor. El ave acechante se acercará a su presa, pues ya la deduce suya. Raudo, en picada libre, a la velocidad de una bala de cañón con el mismo ímpetu, impacto y efectos devastadores.

Nadie duda de la superioridad y capacidades de supervivencia de algunas especies sobre otras, que al igual que sus hermanos, cabezas evolutivas de especie, como el tiburón en el océano o el tigre en la jungla, tienen garantizado, aparentemente, su existencia permanente en su correspondiente edén, aun así las probabilidades del éxito de captura, en todos los casos, serán de una cada diez, tan solo. Este porcentaje se incrementa o decrementa a medida que: 1) las especies inferiores se multiplican al extremo que las diminutas presas se conviertan en cazador del mismo depredador con la disminución consecuente de la especie superior 2) la necesidad de hambre y limitaciones en todas las especies procurarán el incremento de éxito de supervivencia hasta un cincuenta por ciento. Partiendo de ese punto, las tendencias en la guerra por la supremacía y población de las especies en su habitad, pueden redirigirse hacia cualquier lado de la balanza natural. Este bamboleo aleatorio le da el giro necesario al efecto de ciclo sin fin, el cual no existe forma humana de evitar sin su propia extinción, aunque algunas especies, inventando una inteligencia superior, demuestran lo contrario de la manera más torpe posible en todos los sentidos y contraidems.

CONCLUSIÒN. Aun en el bipolar mundo de los imposibles, todo es posible. La mayor muestra se demuestra en la teoría de la ambivalencia, que contradice, de algún modo, a las físicas y cotidianas leyes universales, que han dictaminado por la fuerza que: dos estados no pueden ocupar y permanecer en el mismo espacio / punto. Entiéndase como estados: los ídems físicos (sólido, liquido, plastilinoso, gaseoso, etc., etc.), los reidems como entidad (del concepto ente, con todas sus acepciones y diversificaciones posibles), los recontraídem emocionalesentimentales, los archiídems materiales e inmateriales como espíritus, sentimientos, almas y cosas afines como corazones perpetrados y así, un sin fin de otros estados (ídems) y todas las ramificaciones en los que está compuesto este universo en particular, por lo que se deduce y comprueba la posibilidad de la ambivalencia, al menos en todos los mundos y sus respectivos contenidos compuestos de átomos, que integran esta divina creación. A ciencia cierta, tomando en consideración (con precaución) la debida proporción y un adecuado ejercicio de traslape de imaginación mental con las dimensiones debidas y desde un punto de vista objetivo, entre átomo e ídems símiles, existen separaciones extensísimas, compuestas por distancias siderales, por lo tanto, pensar en esas dimensiones, seria caer en el abismo de las leyes de las proyecciones, semejanzas e imágenes inefables, pero entrar en esos ámbitos, decaería en los terrenos de la locura o los secundarios efectos poderosos y esquizofrénicos de algún necesario y vital alucinógeno.

Cuento
FIT (ESS/EST)
por Stv

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