martes, 6 de noviembre de 2012

CUEVONIAS

CUEVONIAS
por Stv

APLICABLE en absolutamente todas las cavidades de cualquier cab/ver Era, de celestiales galaxias a bacterio moleculares, bucales linguales a agujereados hoyos negros, anales siderales incluso eonales vaginales u otras cualesquiera terrenal o/e infernal profundidades, sin excepción.

>Es un cotidiano día cualquiera, en cualquier nano/mega dimensión. La causalidad ha determinado que ambas trayectorias coincidieran en pasajera estación. Con sola intención de pasar el hipertiempo, buscando pretextos para establecer/iniciar inocente, intrascendental e inalámbrica comunicación entre desconocidos entes diferentes, en ese atemporal paradero.
-Instintívamente ínteractuando, por extinto cualquier vacío tiende a ser ocupado al instante. Dice uno y contesta el otro:
-Pa'cabida, la vida.
-Cavernario al principio y al final.
-Profundo. Cómo le suena éste: Cuevas vemos, corazones si sabemos.
-La cueva te cabe toda.
-Arg, arg, me mató. Pero cómase ésta: Mortal caverna inmortal. Por ti vivo y mato, te y me.
-Cavernariamente delicioso, pero que tal: Quien domina la cueva lo domina todo.
-Quien lo dude que le pregunte a las chicatanas. Supieron aprovechar con eficiencia las bondades cavernosas.
-Asegurando el alimento cualquier ser o entidad puede lograr cosas sorprendentes. Incluso conquistar cualquier planetoide o montículo, por citar algo.
-Y pensar que todas las cavidades, de todos los vaciados espacios se rigen bajo los mismos principios.
-Humeda oscuridad con su consecuente energética degeneración calorífica y por ende la fuente vital.
-Eso sí, a la cuevita de vez en cuando hay que darle su manita de gato.
-O garras de tigre, en caso contrario a quien no siga las elementales leyes universales.
-El destructivo poder de succión entrando en acción.
-Proclive a albergar toda clase de alimañas, telarañas y parásitos patógenos, como tú comprenderás.
-Un simbiótico y sustentable hábitat total.
-Con lo que me encantan el moho y los alucinongos.
-Ya se me hicieron babas las trompas y aquí contigo puro güiri, güiri y nada de ñaca, ñaca.
-Déjeme echarle la del estribo: Aún en éste púbico transporte, el que convive y no trabaja; no come, mucho menos vive.
-Echémosle pues montón a la cosa, ahorita que se puso a modo.
-Ya rugiste mi querido Herpy. Provechoso y virulento día.
-Iguanas, almorranas.

Ambos, despedidos, ansiosos y presurosos se dirigen a senda desordenada caverna. Las circunstancias están dadas, la temperatura reconfortante, el promiscuo ph acidísimo y el ambiente demencialmente acogedor. Tantas carnosidades y ellos, con sus cientos de dientes, felices.

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